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BANIF SELECCIÓN I

En Banif tenemos por objetivo ofrecer a nuestros clientes las que consideramos son las mejores oportunidades de inversión. Por ello nos es grato presentarle BANIF SELECCION I, un fondo en el que, año tras año tratamos de aprovechar las oportunidades que nos brindan los mercados, siempre garantizando el 95% del capital invertido.


Así, desde el año 97, fecha de lanzamiento del fondo, y a través de 11 inversiones distintas para cada una de las garantías anuales, el fondo ha obtenido una revalorización acumulada del 95,95% (TAE 5.51%)1, siempre con el 95% del capital garantizado.


BANIF SELECCIÓN2 I le garantiza3 en el plazo de un año hasta el 13/04/2011:



  • La recuperación del 95% de su inversión.

  • El 100% de la subida de la acción con menor revalorización a vencimiento, de los cuatro valores europeos (Telefónica, Banco Santander, Total y BNP Paribas), con un límite máximo del 30% (25% TAE) y un mínimo del -5%.

Se ha pensado en una estructura ligada a la evolución de los cuatro valores europeos, Telefónica, Banco Santander, Total y BNP Paribas, por diversos motivos:


  • Nos encontramos en un entorno de valoraciones bajas en los mercados de valores, ante un marco de recuperación global.

  • Los cuatro valores se encuentran entre los seis más grandes por capitalización bursátil del DJ EURO STOXX 50.
Si desea más información no dude en ponerse en contacto con nosotros.

1. Rentabilidad acumulada del 31/07/1997 al 12/02/2010. El anuncio de rentabilidades pasadas no es promesa o garantía de rentabilidades futuras.
2. Consulte el folleto informativo del fondo en CNMV o en las oficinas Banif.
3. Período de garantía desde el 13 de Abril de 2010 hasta el 13 de Abril de 2011.

El BCE podría flexibilizar sus criterios para la aceptación de colaterales en las operaciones de descuento en el caso de que el rating de Grecia termine cayendo por debajo del mínimo exigido.

Las materias primas siguen comprando una recuperación cíclica.

En otra sesión sin datos macro de relevancia, buena parte de la atención del mercado volvió a centrarse en cuestiones periféricas. Ayer fueron las agencias de calificación crediticia las que volvieron a acaparar el protagonismo en este terreno, y en particular las implicaciones que pudiera tener una rebaja adicional de la calificación crediticia de la deuda soberana de Grecia. Y es que a fecha de hoy, sólo la calificación crediticia otorgada por Moodys cumple con los requisitos para ser descontada en el BCE a partir de finales de 2010. La nota A2 otorgada por Moodys a la deuda pública de Grecia no representa una amenaza a corto plazo para la eligibilidad de la deuda griega como colateral en las operaciones con el BCE, que el pasado mes de mayo decidió prolongar hasta el final de 2010 la rebaja excepcional del umbral mínimo de calidad de los activos aceptados como garantía en las operaciones de refinanciación, hasta BBB-, pero que a partir de 2011 volverá a su nivel normal, que exige una calificación mínima de A- por al menos una de las tres agencias. Así, si Moodys decidiera rebajar aún más la nota de Grecia en el transcurso de este año, los bancos europeos se enfrentarían a mayores dificultades para acceder a la liquidez del BCE a partir de 2011 y Grecia tendría mayores problemas para colocar su deuda si la autoridad monetaria no establece antes algún mecanismo para solventar la situación. En este sentido se expresó ayer el miembro del Consejo de Gobierno del BCE, Axel Weber, cuestionando la relevancia del rating como elemento determinante en la elegibilidad de un activo como colateral, proponiendo incrementar el recorte de valoración aplicado a los títulos que puedan tener una calidad crediticia inferior a la aceptable en cada momento. Estas palabras, que todavía no han tenido un refrendo oficial por el BCE, reflejan que la autoridad monetaria europea estaría dispuesto a adoptar una postura más flexible si llegara el caso para no provocar una distorsión fuerte en los mercados financieros. En la sesión de ayer, los diferenciales periféricos quebraron la dinámica de estrechamiento de las dos últimas semanas, ampliándose ligeramente, con mayor intensidad en el caso de Grecia (el diferencial de la referencia a 10 años frente a Alemania se sitúa en  315 pb).

La corrección sufrida por los precios de las materias primas a principios de año, debido fundamentalmente al tensionamiento de las condiciones crediticias en China (principal importador de metales)  y el proceso de aversión al riesgo generado por la situación de la periferia europea, se ha suavizado algo a lo largo de las últimas semanas. Y es que, a pesar de los temores de una ralentización de las importaciones chinas de metales, la actividad industrial continúa mejorando a nivel mundial. Así lo atestigua la publicación del PMI de manufacturas global, que alcanzó la cota de 57,8 en febrero, poniendo de manifiesto que la actividad continúa acelerando su paso. En este sentido, el cobre continúa siendo una de nuestras principales apuestas, puesto que prevemos que continúe el déficit estructural de producción respecto a la demanda global de este metal a lo largo de los próximos cuatro años. Por lo que respecta a los precios del petróleo, el crudo parece haber quebrado la elevada correlación inversa que mantenía con el comportamiento del dólar. Así, a pesar de la apreciación del dólar a lo largo de las últimas semanas, la cotización del oro negro retomó la senda alcista en el mes de febrero. La evolución del precio del petróleo a medio plazo dependerá en gran medida de la forma que adopte la recuperación de las economías OCDE. En el caso de materializarse una W, el precio medio del barril de petróleo podría situarse cerca de los 70 dólares por barril promedio en el conjunto del año. Si, finalmente, se confirma el escenario en U, dados los crecimientos esperados en las economías occidentales, el precio medio del barril podría situarse en torno a los 80-85 dólares/barril, aunque no descartamos picos por encima de los 90 dólares en algún momento del ejercicio. Por último, las materias primas agrícolas recuperaron a lo largo del mes de febrero algo del terreno perdido a principios de 2010. No obstante, continúan presentando el comportamiento más débil de la clase de activo. Habrá que esperar a que el precio del crudo alcance niveles más elevados para que la demanda de biocombustibles resurja con más fuerza.